PRINCIPIOS DE HUMILDAD
Florentina creció gracias a su rey, mientras que Versalles se iba destruyendo poco a poco por la avaricia de Draco. Al rey de Versalles solo le importaban las riquezas que podía extraer de sus tierras y explotaba a todos sus súbditos, pronto llegó a ganarse el apodo de Draco el tirano, y en eso se fue convirtiendo hasta no quedar nada del antiguo hijo del rey Sebastián. Un día Draco observó que ya no podía obtener nada más de sus tierras puesto que se habían quedado totalmente vacías por dentro, ya no sabía qué hacer para saciar su sed de riqueza, se estaba volviendo loco y su pueblo sufría cada vez más por culpa de su rey. Las cosas en aquel reino llegaron a tal punto que ya era imposible vivir allí, pero Draco se negaba a ayudar a sus plebeyos, por lo cual estos a pesar de las represalias de su rey empezaban a huir hacia Florentina donde eran bien recibidos.
Draco poco a poco fue quedándose sin reino, ya no tenía súbditos, no albergaba riquezas, no poseía nada, en el momento en que todo lo que heredó se había ido logro comprender que él era el único culpable de lo que le estaba sucediendo. Entendiendo al fin lo que pasaba Draco decidió entregarle todos sus dominios a su hermano, el cual no los aceptó, no porque no le valiera de nada, sino porque ese imperio no le pertenecía. Caspian decidió ayudar a su hermano a reconstruir su monarquía y así Versalles volvió a ser uno de los reinos más poderosos de Italia y junto con Florentina crecieron, una vez murieron sus reyes sus descendientes decidieron fusionar ambos reinos para crear Kelpos una gran nación que llegó a ser la más poderosa de todas.
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